Los 5 pasos imprescindibles para cuidar la piel de tu cara

Nuestra piel, a lo largo de los años, sufre un doble proceso de madurez: el envejecimiento intrínseco y el extrínseco.

El envejecimiento intrínseco, también conocido como el proceso natural del envejecimiento, es un continuo proceso que normalmente comienza a los 20 años. Algunos de los signos que podemos encontrar son las finas líneas de expresión y arrugas, una piel delgada, transparente y pérdida de firmeza.

El envejecimiento extrínseco es el resultado de factores externos que trabajan conjuntamente en el proceso de envejecer prematuramente nuestra piel. Las principales causas de este tipo de envejecimiento son la exposición excesiva al sol, el efecto de la gravedad y expresiones faciales que repetimos, como por ejemplo, arquear las cejas o fruncir el ceño.

A su vez, el cambio de estación, las radiaciones solares que empiezan a ser más fuertes, los aires acondicionados que resecan nuestra piel, pueden acelerar este proceso natural de la piel. Por eso es importante adquirir una rutina y una serie de cuidados que retrasen la aparición de estos factores y que nuestra piel luzca saludable.

  1. Limpiar. Es importante realizarla tanto por la mañana, como  por la noche. Este paso es fundamental para que el resto del tratamiento que vayamos a aplicar funcione. Durante la noche nuestra piel inicia un proceso de regeneración, eliminando células muertas. Llevar a cabo una buena limpieza por la mañana que elimine esas células muertas, nos permitirá dejar los poros limpios y preparados para recibir la hidratación adecuada. La limpieza nocturna está destinada a retirar los residuos que los factores medioambientales, como la contaminación o los rayos UV,  hayan podido depositar en nuestra piel.
  2. Exfoliar. Ayuda a limpiar los poros y a dejar la piel preparada para que el tratamiento penetre hasta la dermis.
  3. Tonificar. El efecto refrescante de este producto protege la piel del cansancio diario. Por otro lado también restaura y equilibra la hidratación de la piel.
  4. Hidratar. La aparición de arrugas se debe, en gran medida, a la falta de hidratación e incide directamente en la pérdida de firmeza de la piel. Es importante aplicar un producto que tenga componentes antioxidantes.
  5. Proteger La protección solar tiene que ser un requisito indispensable. Incluso cuando no brilla el sol, ¡estamos expuestos a un 80% de rayos UV que atraviesan las nubes, la niebla e incluso el cristal! Usando una protección solar de alto espectro estás ayudando a prevenir el cáncer de piel.

 

 


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